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Mucho se ha especulado con los biodinámicos. Que son fruto del marketing, un nuevo nicho para hacer negocios o una costumbre que raya en la magia negra. Vaya saber uno. Lo cierto es que viña Errazuriz se atrevió a tomar este camino y a reformular la exitosa huella dejada por su vino ícono llamado Seña, inspirándose ahora en los aportes del abono de vaca y los dientes de león.
Hay resistencia a creer en los postulados del austríaco Rudolf Steiner, creador de la biodinámica, que patentó en su libro Curso de Agricultura. En una vitivinicultura más hermanada con la ciencia que con la posición de las estrellas, las sospechas hacia los postulados basados en la antropofosía (ciencia espiritual que busca despertar en la humanidad y el anhelo de perfeccionamiento interior del ser humano) son una etapa superada en las praderas que colindan con la Reserva Nacional de Ocoa donde se encuentra el fundo Seña. Adquirido en 1999, este campo se nutre con las aguas del río Aconcagua y recibe la brisa marina que cruza 40 kilómetros para refrescarlo, y lograr así, ese alcohol menos pronunciado que contrasta con la potente calidez que daban las primeras cosechas llegadas de los viñedos de Don Max.
Luego de su exitosa relación con los Mondavi, que terminó tras la absorción de la bodega estadounidense por parte de la gigante de licores Constellations Brands, Seña ha dado un nuevo giro de la mano de su enólogo Francisco Beatting. Diez años han pasado y ya sienten que es hora de innovar. Y tal como en los 90, Errazuriz plantó syrah en Aconcagua y en el 2000 le compró nueva casa a Seña, este 2005 quieren poner fe a los vinos biodinámicos. Y para hacerlo ya cuentan con 15 hectáreas de cabernet sauvignon y merlot, en las que se combinan terrenos planos, arenosos con sectores de granito meteorizados, piedras y limo. Ubicadas en hileras curvas, rodeadas de eucaliptos, alamos y espinos, estás variedades están acompañadas por otras 25 hectáreas de merlot, cabernet franc, cabernet sauvignon, petit verdot y syrah, ubicadas al pie del cerro y que aguardan el nacimiento de sus nuevas hermanas, metros más arriba. Allí acaban de construir una verdadera catedral vitícola. Una terraza angulada y arcillosa de 10 pisos que mira de frente al monte Aconcagua y que por el lado norte, será plantada con carmenère antes de fin de año y por el sur con un poco de malbec o cabernet franc.
“En ese lugar pretendemos aplicar una agricultura global a la tierra con preparaciones especiales prescindiendo de los productos químicos y así lograr un vino de terroir que represente al valle de Aconcagua dejando que la naturaleza se exprese", sostiene Eduardo Chadwick.
Y es que Seña quiere tomar el camino de otras bodegas, como Domaines Leroy y Leflaive, en Borgoña, y Huet o Coulée de Serrant, en el Loira. Y para ello, han hecho propias las ideas del agricultor Alan York, el nuevo amigo de la familia, quien aplicó su fórmula en el Tribute 2001 de Benziger, Sonoma County.
York es un hippie americano que conoce de cerca los engranajes de esta cultura biodinámica. Y para demostrarlo nos impresionó con una de sus preparaciones más osadas. Cuernos de vaca rellenos con estiércol. Algo que para él tiene por objetivo “maximizar la vida de la tierra con la actividad que se desarrolla sobre y bajo el suelo".
Vean ustedes. La preparación del compost se elabora cinco meses antes del equinoccio de primavera, con el cual rellenarán los 40 cachos, “dinamizados con las fuerzas elementales de la naturaleza”, indica York. Luego se saca el estiércol, se diluye en agua y se aplica en forma de spray sobre el terreno. Las raíces de la vid se sienten en el paraíso y penetran con facilidad ganando nutrientes.
A esa energía necesaria se suman las levaduras salvajes, que le otorgan balance químico a la fruta y al entorno; el Sílice de cachos de vaca para que la luz sea más eficiente con la fotosíntesis; Valeriana (planta herbácea) para estimular la absorción de fósforo; Dientes de León para mejorar la fotosíntesis, corteza de roble para fortalecer el sistema inmune, Ortiga para la salud de los suelos; Manzanilla para estabilizar el nitrógeno y Milerama (flor) para la absorción de micro elementos. Y lo ya conocido, prohibir los compuestos químicos, herbicidas y fungicidas, buscar el equilibrio del ecosistema, la diversidad biológica y la recuperación de la actividad bacteriana en el suelo. Una manera de buscar nuevas señas.
Por Rodrigo Ortega
Fuente: Chile.com
fertilizacion
me gustaria saber que recomendacion existe para una hectarea de vides viniferas con una condicion de suelo Franco arcilloso, ferlitidad media, para su futura instalacion comenzando antes del rpimer año de la puesta.